dolor de caballo

​¿Por qué da dolor de caballo?

Toda persona alguna vez ha sentido el famoso dolor de caballo o bazo. Cuando comienzas o retomas una rutina de ejercicio recibes múltiples beneficios: controlar el peso corporal, manejar el estrés, mejora el autoestima, reduce el riesgo de enfermedades y muchos beneficios más que no te imaginas. Sin embargo hay que llevársela con calma para no obtener resultados contraproducentes. El cometer esfuerzos excesivos o innecesarios se puede convertir en dolor abdominal, muscular, fatiga, deshidratación, entre otros.

El dolor de caballo (bazo) ocurre cuando se irrita el diafragma, músculo que se contrae o relaja para poder inhalar y exhalar. Es un dolor punzante que sientes a un costado o en el área inferior del abdomen. Comúnmente es resultado de una respiración superficial, pero el dolor también puede ser una alerta que nos avisa de un desbalance de electrolitos en la sangre.

Te presentamos una lista de los 5 errores más comunes por los que puedes experimentar dolor de caballo (bazo), evítalos y deberá desaparecer el problema:

  1. Respirar por la boca – Cuando sentimos que nos falta oxígeno no es raro comenzar a inhalar por la boca. Pero una respiración superficial causa que el estómago e intestinos se llenen de gas, aumentando así su volumen y generando molestias en el interior del tórax.

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2. Comer antes pesado o durante el ejercicio – Si consumiste mucho líquido o muchos alimentos antes de empezar tampoco podrás respirar de manera adecuada. Los órganos abdominales se van a dilatar y permanecer así durante un mayor periodo de tiempo. El proceso de digestión también se verá alentado ya que el flujo sanguíneo se va a dirigir a los músculos, no a los órganos.

Lee aquí para saber qué comer antes y después de hacer ejercicio.

3. Hidratarte con la bebida incorrecta – Si tus niveles de sodio, potasio o calcio se encuentran bajos entonces también pueden ser la causa del dolor. Sin embargo, el consumir bebidas altas en azúcar en gran cantidad produce un efecto similar al de los alimentos, donde aumenta el volumen de los órganos involucrados en la digestión.

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4. Ritmo incorrecto de la respiración – Al forzar la capacidad de los pulmones o cambiar el ritmo, el diafragma sufrirá cansancio y dolor. Procura mantener tu respiración al mismo ritmo todo el tiempo.

5. Esforzarte de más – Cuando no estamos acostumbrados a llevar cierta intensidad en el ejercicio intentaremos compensar por medio de la respiración e ingesta de líquidos. Regresando así a los pasos anteriores.

6. Mala postura- Esta es la causa menos común pero puede que aunque no sientas dolor de caballo, estés haciendo alguna postura mal en tu ejercicio. Un ejemplo común de lesiones por postura es la del cuello al hacer abdominales, evítala con esto.

En general procura comenzar con una rutina de ejercicio que aumente tu ritmo cardiaco poco a poco pero que no te haga sentir mal, conforme pase el tiempo incrementa su duración e intensidad. Esto te ayudará no sólo a evitar el dolor de caballo, pero también a evitar lesiones más graves.

Si corriges los 6 pasos anteriores y continuas con dolor y éste aumenta conforme pasa el tiempo, entonces el dolor no necesariamente está asociado con la manera de hacer ejercicio. En ese caso revisa que no tengas algún otro problema como una hernia, inflamación del intestino o algún absceso abdominal (no te preocupes, es poco común) y ve con un médico.

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