grasas saludables

Grasas: La verdadera historia.

Toda historia necesita tener a su villano, en la obesidad el más malvado es la grasa. Pero como en todo cuento: ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo. Las grasas son similares a las proteínas y a los carbohidratos, todos ellos son esenciales para los procesos metabólicos del cuerpo.

Al etiquetar a todas las grasas como malas las intentamos eliminar de la dieta, reemplazándolas por calorías provenientes del azúcar u otras fuentes dañinas.

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Hace años la dieta de los esquimales se componía únicamente de grandes cantidades de grasa, esta era la única manera de cubrir sus enormes requerimientos de energía elevados por las temperaturas tan bajas. Esta población no tiene historial de tener problemas con niveles de colesterol ni enfermedades cardiovasculares. Es a partir de entonces cuándo surge la pregunta ¿entonces en verdad son tan malas las grasas?

¿Qué son las grasas?

La grasa se encuentra en todas las células del cuerpo ya que ayuda a formar la membrana. Una de sus funciones vitales es transportar partículas de afuera de la célula hacia adentro y viceversa. Este proceso es esencial para los procesos metabólicos del cuerpo y ocurre de manera constante.

Las grasas son necesarias y esenciales ya que algunos tipos, como el omega-3 y omega-6, si no las ingerimos directo del alimento nuestro cuerpo no las puede producir. Estas grasas también contienen vitaminas liposolubles: A, D, E y K, las cuales son necesarias para la vista, huesos, piel y dientes.

Pero ¿cuánta grasa necesitamos en verdad y de qué tipo? La ingesta diaria recomendada (IDR) sugiere que el 20-30% de la energía provenga de grasas. Lo más importante es el tipo de grasa, en general existen dos tipos:

·Grasa saturada:

La mala de la historia porque su consumo en exceso aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos. La encuentras en la yema del huevo, crema, carnes rojas, aceite de coco, entre otros.

·Grasa insaturada:

La buena de la historia ya que se metaboliza más fácil por sus dobles enlaces. La encuentras en aceites vegetales como de oliva, canola, en nueces, aguacate, almendras y semillas como chía y alpiste.

Si tienes una dieta baja en grasas no te asustes, nuestro cuerpo es una maquina maravillosa y por medio del exceso de carbohidratos forma grasa para almacenarla como energía y utilizarla en caso necesario. Sin embargo no producimos todos los tipos de grasa que nos benefician y su limitación causa un estrés innecesario.

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Por lo tanto recomendamos el consumo de grasa en moderación, la cantidad exacta varia de acuerdo a los requerimientos personales. El exceso de su consumo es peligroso por el aumento de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, pero su consumo ineficiente también trae peligro como las enfermedades por deficiencias de vitaminas liposolubles. Procura que tus fuentes de grasa sean insaturadas y no te olvides de hacer ejercicio al menos 3 veces por semana durante 30 minutos con moderación intensa.BANNER_NUTRICION-01

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